El alba despuntaba por la ventana, venia acompañada con un frío que calaba en los huesos y una niebla no muy espesa, pero suficiente para crear ese halo de misterio que se puede encontrar un amanecer en silencio. había estado toda la noche en vela, el olor a tabaco inundaba la estancia. Era una habitación simple, una cama que tenia un colchón no muy viejo, donde las sabanas eran cambiadas cada dos días, eso estaba bien...el armario era enorme, empotrado, tenia una caja de seguridad en su interior donde guardar los supuestos objetos de valor....que originales....lo mejor de todo era su escritorio y su butaca a modo de sillón. En esa butaca había pasado la noche mirando todas aquellas fotos que tan buenos recuerdos me traían, tomaba un trago de licor que quemaba mi garganta...era una manera de disimular las lagrimas que brotaban de mis ojos, me decía a mi mismo que era muy fuerte esa bebida, un auto-engaño compasivo...el cenicero estaba desbordado, como mi vida en algunos momentos.
Esa habitación tenia una ventana orientada al este, desde donde podía ver el amanecer de principio a fin, una ventana normal, como las que puede haber en cualquier fachada de un barrio cualquiera, tenia una jardinera a forma de maceta con unas flores rojas...nunca supe que eran...podría haber preguntado....
A los pies de la cama, en el suelo, tenia preparado el equipaje para volver a partir. Partiría solo, como llegue a aquel hotel, pero con un peso menos en mi corazón. La mañana se hacia cada vez mas evidente, las luces de las farolas se iban apagando y las campanas indicaban sin lugar a dudas la hora que era...un ultimo trago y cogí la chaqueta, a pesar del invierno aquella chaqueta llevaba muchos años protegiéndome del frío en la carretera.
Salí en silencio de la habitación y sin hacer mucho ruido llegue a la recepción, aquel tipo seguía sin entender que hacia alguien como yo y mis pintas en aquel lugar... La verdad que toda una noche bebiendo, fumando y soltando una lagrima no me dejaba tener buen aspecto.
Le pedí que preparase la factura mientras yo montaba el equipaje en la moto, había estado allí parada una semana, cubierta por una lona para no despertar comentarios, doble cuidadosamente la funda y monte todo en el respaldo y en el manillar. Arranque su motor y una dulce melodía de unas compresiones me convirtieron en el centro de las miradas...que le haremos...mientras la pequeña se iba calentando, pague gustosamente mi estancia y salí, esta vez cerrando del todo la chaqueta, atando un pañuelo al cuello y cerrando el casco...una ultima mirada, esta vez sin lagrimas, me despido de manera temporal de la tranquilidad que me hizo pensar, reflexionar y también llorar. Ahora, conecto el MP3 y suena "Fortunate Son" de los Creedence, suavemente aprieto el embrague y empujo la primera...ruge el motor y la carretera vuelve a cobrar vida...a mi marcha, la gente mira extrañada, yo les regalo mi indiferencia y solo pienso donde iré esta vez, que me ha de esperar y rezar para volver a ver todo esto otra vez...dicen que el sol sale cada día...
2 comentarios:
Diario de un motorista solitario.
:p
Cierto...suelo montar solo...
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